Danza del caballito del Señor Santiago en Chiltoyac, Veracruz: 400 años y contando
On 17 enero, 2026 by Observatorio de Politicas Culturales FAUVChiltoyac es una localidad rural que pertenece al municipio de Xalapa, la capital del Estado de Veracruz, México. El pueblo se encuentra en medio de dos ríos: Sedeño y San Juan, además de contar (todavía) con manantiales que abastecen a algunos de sus habitantes. Chiltoyac es una palabra del idioma náhuatl, y significa el chilar sobre el río o agua que se derrama sobre el chilar; antes había muchas matas de chile chiltepín junto a los cuerpos de agua.
En la memoria colectiva de la comunidad de Chiltoyac, hay otros aspectos que remiten a un pasado de unos 400 o 100 años atrás como la representación de imágenes prehispánicas en una de las paredes de su iglesia, la organización de las viviendas en barrios, la organización comunitaria de la tierra para cultivo en ejido, son algunos de ellos. Uno de los elementos más importantes para la vida de la gran mayoría de las personas en Chiltoyac y sus alrededores, y cuyos orígenes se remiten a los siglos XVI y XVII, es la fiesta en honor al Señor de Chiltoyac.
La fiesta se relaciona con la siguiente leyenda: Cuentan que hace mucho tiempo la gente vivía en el cerro de Cacalotepec (significa cerro de los cuervos), el cual se puede ver desde diferentes puntos de Chiltoyac. La gente quería tener una iglesia donde rezar, y cuando la gente se dirigía a la ciudad de Xalapa, se les presentó un señor que dijo ser carpintero y necesitaba trabajo, que él podía hacer la imagen para la iglesia. Quedaron en verse en ese mismo lugar del cerro de Cacalotepec, al día siguiente para entregarle la madera. Cuál fue la sorpresa que vieron la imagen tallada en madera de Jesucristo, totalmente terminada, y nadie volvió a ver a ese señor. Por eso, cada primer viernes de marzo la gente celebra la llegada del Señor de Chiltoyac. Antes salía a dar una vuelta al pueblo, pero ya se cansó, por eso se le fue la cabeza de lado, ahora recibe a peregrinos y habitantes en su altar.

Una parte muy importante de la fiesta es la Danza del Caballito del Señor Santiago, una danza de moros y cristianos que recrea los procesos de evangelización traída por los primeros franciscanos en los siglos XVI y XVII. Esa danza, de origen español, se adaptó al contexto de lo que hoy es México y representa la lucha entre cristianos y no cristianos. La danza originalmente se conforma de 2 músicos y 30 danzantes: Santiago Caballero y el Caín, 4 reyes (Presidente, Anás, Escribano y Centurión), 2 nopiltzin o negritos; 10 moros y su capitán, 10 soldados y su capitán; 1 flauta y 1 tambor. A mediados del siglo XX, se bailaba alrededor de 6 horas, y sólo participaban varones adultos y jóvenes.
Esa danza ha tenido periodos de “aparición y desaparición” durante el siglo XX. El último proceso de revitalización comenzó en el 2012, y desde entonces no ha dejado de bailarse. Algunos cambios importantes han sucedido: ahora en 2026 casi todos los danzantes son niñas y niños, pues han mostrado más interés y entusiasmo que los adultos; la duración es de máximo 2 horas en parte porque son infantes quienes danzan, en parte porque la danza ya no es el centro del ritual en la fiesta de marzo. Otro cambio es que tienen cada vez más invitaciones a otras fiestas patronales en pueblos cercanos, siempre y cuando los apoyen con transporte y alimentos.
“Quiero que la danza sea famosa…que más personas la conozcan y se puedan integrar”
Infancias danzantes de Chiltoyac
Las madres de las niñas y niños danzantes, los danzantes adultos, e integrantes del Comité de la Danza no quieren que se pierda, una vez más, la tradición de bailar. Uno de los principales riesgos es que sólo hay una persona que sabe tocar la flauta y los sones, Don Laurentino Cortés, quien tiene más de 75 años. Él fue danzante en su juventud, nadie le enseñó a tocar la flauta. Cuando se danzó nuevamente en el 2016, apoyó para tocar la flauta a fuerza de recordar los pasos y la música: aprendió a tocar los sones en la flauta recordando con su cuerpo.

Los sones no están escritos, y no hay nadie más que al día de hoy sustituya a Don Laurentino. Él ya “se siente cansado”, su salud se pone a prueba cada vez que se la danza se presenta. El pasado 12 de diciembre, en la peregrinación en honor a la Virgen de Guadalupe, se le subió la presión y se sintió mal. Afortunadamente no hubo mayores problemas, pero no deja de preocuparnos que como custodio de esos saberes centenarios, no haya condiciones para que la danza continúe: ¿cómo bailar sin la flauta que toque los sones? Por otro lado, él señala que son aproximadamente 22 sones que integran la danza, pero sólo se tocan 6 o 7 y requieren registro con su nombre; diálogos (relaciones les llaman) en náhuatl que se dicen algunos danzantes.
Generar condiciones para la preservación de la Danza del Caballito requiere de la participación de las autoridades del municipio de Xalapa, del estado de Veracruz y de la federación; requiere de la colaboración de las familias para la participación de las infancias, autoridades de la iglesia católica para su reconocimiento y valoración en la fiesta; de académicos y estudiantes en humanidades, artes y ciencias sociales para acompañar estos procesos, así como de la población de Xalapa, que reconozca que también los orígenes prehispánicos y sus prácticas estéticas, así como la necesidad de apoyar a Chiltoyac para que permanezcan sus patrimonios culturales vivos.







