LA DIETA COMO AYUDA PARA FRENAR EL DETERIORO COGNITIVO

LA DIETA COMO AYUDA PARA FRENAR EL DETERIORO COGNITIVO

Algo realmente interesante con referencia a la mejora de nuestra especie, es que mucho de lo que somos ahora, se debe completamente a lo que hemos comido durante siglos.

Según el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), un segmento importante en el desarrollo fisiológico y anatómico del ser humano, se debe a la alimentación. Me refiero al tiempo presente porque cada día es una oportunidad de desarrollo o demérito personal.

Lo cierto es que, en el estudio evolutivo se ha comprobado que los humanos tenemos un “impulso biológico” para la supervivencia, reproducción y perpetuación de la especie. Aunque, existe una evolución en el comportamiento humano, no se debería dejar de lado, la importancia de entender el presente a través de las experiencias.

El género “Homo” fue omnívoro desde sus orígenes hace millones de años. Hemos cruzado extinciones, mutaciones y cambios diversos debido a condicionamientos ecológicos, para lo que —como especie— desarrollamos estrategias alimentarias diferentes en función de los climas y latitudes.

El cambio en el comportamiento alimentario, no sólo fue un parámetro energético de poder, sino que representó la capacidad de utilizar la energía metabólica restante para mejorar las habilidades cognitivas y motoras. Es decir, que cuando inicia la cocción de los alimentos y se genera un aumento en la velocidad de los procesos digestivos, entre otras funciones fisiológicas: órganos del cuerpo mejoran su rendimiento. Asimismo, con la energía sobrante el cerebro además de aumentar su tamaño, se desarrolla integralmente.

Según la Dra. Ana Mateos C. (CENIEH) Los primeros Homo contaban con “cráneos” de un volumen más grande que el de los australopitecos. Homo habilis llegó a tener cerca de 700 centímetros cúbicos.

Los primeros Homo y sus antepasados se enfrentaron a un ecosistema cambiante y cada vez más hostil, por ello, aumentaron su capacidad operativa al mismo tiempo que los recursos de energía suplementarias. Los homínidos trazaron un cambio de la dieta casi exclusivamente vegetariana, por otra, que añadía más proteínas y grasas de origen animal, lo cual inició un proceso para lograr una inteligencia cada vez más compleja y única entre los primates.

No es tan simple, como aludir a la carne, todo el desarrollo de la inteligencia, aunque, cabe mencionar que mejoraron capacidades cognitivas dirigidas a solucionar nuestra subsistencia. La lucha por la supervivencia originó nuevos comportamientos y nuevas estrategias para la adquisición de nuevos recursos de alimentación, potenciando la diversificación nutricional.

¿Cómo es esto posible? Imaginar que el mecanismo adaptativo de la humanidad, se debe, en gran medida, a las habilidades de aprovisionamiento, preparación y consumo de alimento.

Según investigaciones de la Universidad McMaster en Hamilton, realizadas a personas de 40 países, se analizaron las capacidades cerebrales para comprobar el vínculo existente entre la dieta y el deterioro cognitivo.

Según el estudio, durante 56 meses de seguimiento, se produjeron 4.699 casos de deterioro cognitivo. No obstante, las personas que llevaban una dieta más sana manifestaban una cognición más preservada que las personas que se alimentaban de manera menos saludable. Entre las 5.687 personas con la dieta más saludable, 782, alrededor del 14%, presentaban deterioro cognitivo en comparación con las 987, un 18%, de las 5.459 personas con una alimentación menos balanceada.

Otro dato interesante, es el beneficio en la preservación de la memoria. Según el equipo, una posibilidad radica en que los nutrientes antiinflamatorios que contienen las frutas, las verduras y los pescados ayudan a preservar la salud mental. Además, lo que beneficia al corazón suele beneficiar al cerebro: al disminuir la presión arterial, mejora el flujo sanguíneo y se evitan infartos.

National Geographic, menciona que la dieta, compuesta principalmente por: carne, fruta, verdura y frutos secos, es lo opuesto a la comida moderna, que suele contener muchas calorías, es fácil de conseguir y se consume con rapidez. Lo cual es mucho más recomendable y balanceado.

Algo en que coinciden todos los estudiosos del tema, es que mejorar la dieta podría ayudar a reducir la carga mundial de deterioro cognitivo. Puede ser la solución para más de un problema en nuestro cuerpo. Nos preocupamos por tantas enfermedades, dejando de lado una de las variables primarias, de dónde viene la energía que nos mantiene despiertos día a día.

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