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Buen Gobierno . Ciudades Creativas . Derechos culturales . Economía creativa

Observando los Derechos Culturales: un diálogo estratégico para el futuro de Xalapa

On 19 noviembre, 2025 by Xalapa Creativa Lab

Un encuentro clave para la política cultural municipal

Frente al inminente diseño de su próxima agenda de gobierno, Xalapa fue sede de un diálogo estratégico destinado a una pregunta fundamental: ¿cómo se traduce el derecho a la cultura en política pública municipal? El conversatorio «Observando los Derechos Culturales», celebrado el pasado 18 de noviembre en el Auditorio del Realia Instituto Universitario, congregó a voces expertas de la academia, la gestión y la sociedad civil para trazar una hoja de ruta que ponga a la ciudadanía en el centro del desarrollo. Impulsado por una alianza clave entre la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana, la Coordinación Universitaria de Observatorios (CUO), el Observatorio de Políticas Culturales, el clúster Xalapa Creativa Lab y el Instituto Realia, el objetivo fue crear un espacio de reflexión crítica para entender cómo el ejercicio y la garantía de los derechos culturales deben moldear la construcción de políticas públicas participativas, sentando las bases para una visión de ciudad más inclusiva y creativa.

© Imagen: Observatorio de Políticas Culturales FAUV

1. El imperativo de la observación: una necesidad para la sociedad civil

La construcción de una política cultural robusta no puede ser una tarea exclusiva del gobierno; requiere la participación activa y vigilante de la sociedad civil. En este contexto, la creación de observatorios ciudadanos emerge como una acción estratégica fundamental, un mecanismo indispensable para diagnosticar, proponer y dar seguimiento a las acciones públicas. Esta perspectiva fue respaldada por la UNESCO, cuya participación en el encuentro subrayó la relevancia de la iniciativa. El Mtro. Luis Zea, Representante de Unesco México, enfatizó la urgencia de estos espacios de monitoreo:

«Reconocemos esta labor que están ustedes haciendo como parte de este ejercicio del Observatorio, como algo no solamente de interés público sino algo necesario. Hace apenas algunos meses iniciamos todo un proceso de talleres con la sociedad civil y de hecho Xalapa fue un espacio —que gracias al apoyo de Antonio [Stivalet] que estuvo ahí de nuestro lado, también tratando de impulsar a la ciudades creativas en el país—, [para] generar estos laboratorios creativos que no tenían otro objetivo más que el de poder involucrar mucho más a la sociedad civil en el impulso y en el desarrollo de medidas y políticas que apoyaran la diversidad cultural, y si yo mal no me acuerdo durante ese laboratorio uno de los resultados y una de las temáticas que más salió a relucir fue justamente el desarrollo de observatorios de derechos culturales y observatorios en general.»

Esta validación internacional refuerza la idea de que observar no es un acto pasivo, sino una forma de participación constructiva. Para que esta observación sea efectiva, sin embargo, es crucial partir de un entendimiento común sobre el marco jurídico que sustenta la acción cultural.

2. Fundamento y obligación: ¿Qué son los derechos culturales y por qué son cruciales a nivel municipal?

Lejos de ser un adorno o un privilegio, los derechos culturales son una condición indispensable para la dignidad humana. Comprender su marco conceptual y jurídico es, por tanto, el pilar sobre el que debe edificarse cualquier política pública legítima y efectiva. En una contextualización magistral, el Mtro. Carlos Javier Villaseñor argumentó que la cultura —aquello que comemos, bailamos y oímos— conforma el prisma a través del cual interpretamos el mundo. Sin acceso a estos contenidos, una persona se queda sin elementos para explicarse a sí misma y para realizar plenamente su dignidad. Por ello, el derecho a participar en la vida cultural es un derecho humano consustancial a la persona, no una concesión otorgada por una autoridad.

Este principio, explicó Villaseñor, tiene un sólido recorrido legal: fue reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, consolidado en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y, finalmente, incorporado plenamente al orden jurídico nacional en el artículo 4º, párrafo 12, de la Constitución mexicana. El punto más crítico para el debate local, sin embargo, radica en la reforma constitucional de 2011, que en su artículo 1º establece que todas las autoridades —federación, estados y municipios— tienen la obligación ineludible de respetar, proteger y cumplir los derechos humanos. Esto significa que la garantía de los derechos culturales no es una opción para el ayuntamiento, sino un mandato constitucional. Con este contundente marco jurídico como telón de fondo, el debate se centró en el complejo desafío de su aplicación en el territorio xalapeño.

© Imagen: Observatorio de Políticas Culturales FAUV

3. Perspectivas de expertos: retos y propuestas para Xalapa

El núcleo del conversatorio residió en el análisis detallado de los desafíos y oportunidades que enfrenta Xalapa. Los especialistas, desde sus diversas áreas de experiencia, ofrecieron diagnósticos precisos y propuestas concretas para transformar la política cultural municipal.

3.1. Proteger la «cultura viva» y la economía creativa

El Mtro. Antonio Stivalet, representante de Xalapa ante la Red de Ciudades Creativas UNESCO, centró su intervención en la necesidad de proteger la creatividad del presente y su dimensión económica. Sus argumentos clave fueron:

• Creatividad contemporánea: Resaltó la importancia de la Convención UNESCO 2005, que protege la diversidad de expresiones culturales actuales —la «cultura viva»— como el diseño, el cine y la música, equilibrando la mirada tradicionalmente enfocada en el patrimonio del pasado.

• La cadena de valor: Abogó por atender la dimensión económica de la cultura, conocida como «economía naranja», para generar industrias sostenibles, apoyar el emprendimiento y reconocer que la cultura también es un motor de desarrollo.

• Diferenciación del producto cultural: Articuló una idea central: un producto cultural creativo «no es una mera mercancía». Su valor simbólico, artístico y de identidad lo distingue de otros bienes, y esta diferencia debe reflejarse en la regulación.

• Aplicación práctica: Ilustró este punto con un ejemplo concreto: la necesidad de una mejora regulatoria municipal que permita diferenciar, en normativas y licencias, una sala de conciertos de un simple salón de fiestas, reconociendo su vocación y valor cultural.

3.2. Hoja de ruta: tres prioridades para la acción municipal

El Mtro. Carlos Villaseñor, experto en derechos culturales, tradujo el marco jurídico en una hoja de ruta con tres líneas de acción prioritarias para la administración municipal:

1. Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial: Proteger los valores, saberes y tradiciones que constituyen la identidad local, fortaleciendo el sentido de pertenencia y la cohesión social.

2. Promoción de creadores locales: Fomentar la creatividad que surge del entorno específico de Xalapa para alimentar la diversidad cultural, base esencial para la innovación y la resiliencia.

3. Uso de facultades municipales indirectas: La responsabilidad del municipio en la preservación del patrimonio a través de sus facultades en materia de construcción, giros comerciales y desarrollo urbano, herramientas que deben ser usadas con una perspectiva cultural.

3.3. Hacia una transformación cultural desde la base

Con un llamado a un cambio de paradigma, el Dr. Alejandro Mariano Pérez criticó los modelos de gestión tradicionales y propuso una refundación de la relación entre el gobierno y la comunidad cultural. Sus principales ideas incluyeron:

• Crítica al modelo actual: Rechazó el enfoque de organizar eventos de baja calidad y propuso la creación de una «dirección de ciudadanía cultural» que reoriente el trabajo municipal hacia el empoderamiento de las comunidades.

• Gobernanza participativa: Defendió un modelo «no vertical», inspirado en los presupuestos participativos, donde sea la organización social comunitaria, y no el ayuntamiento, la que ejecute los proyectos culturales, actuando el gobierno como facilitador.

• Profesionalización del sector: Exigió que las políticas se basen en diagnósticos y metodologías, e instó a los colectivos a adquirir personalidad jurídica para poder gestionar recursos de manera transparente y rendir cuentas.

• Argumento central: Sintetizó su visión con una frase contundente: «la transformación solamente puede ser cultural», posicionando a la cultura como el motor indispensable para cualquier cambio social profundo.

3.4. El desafío de los datos y la articulación

Finalmente, el Dr. Federico Colin, desde su experiencia en el Observatorio de Políticas Culturales, ofreció un diagnóstico enfocado en los problemas estructurales que impiden el desarrollo de políticas efectivas. Sus puntos fueron:

1. Vacío conceptual: Existe una «desaproximación» generalizada en la ciudadanía sobre qué significa realmente una «política cultural», lo que dificulta la participación y la exigencia de derechos.

2. Ausencia de datos: La toma de decisiones se basa en percepciones. Señaló la falta crítica de datos duros e indicadores, una carencia que el Observatorio busca subsanar para fundamentar las políticas públicas.

3. Desarticulación institucional: Identificó «vacíos» y falta de comunicación entre actores clave como la universidad, el sector gubernamental y los centros de desarrollo comunitario, que realizan un trabajo valioso pero aislado.

4. Propuesta clave: Hizo un llamado a implementar una «política transversal» que integre a todos estos sectores para superar la fragmentación y lograr una verdadera «apropiación ciudadana» de la cultura.

© Imagen: Observatorio de Políticas Culturales FAUV

En conjunto, estas diversas perspectivas convergieron en una conclusión unánime: Xalapa necesita con urgencia un plan de acción cultural que sea integral, participativo y basado en evidencia.

Adicionalmente, los conversadores hablaron de la labor de los gestores culturales (profesionales y comunitarios) como piedra angular en el ejercicio efectivo de los derechos culturales, especialmente en el ámbito local, donde las comunidades viven, crean y transforman su entorno.

A propósito de la designación de Xalapa como Ciudad Creativa Unesco, se abordó el tema del reconocimiento de la cultura como un bien común —situada al mismo nivel de la salud, la educación o la vivienda— donde los expertos coincidieron en su importancia para garantizar la sostenibilidad cultural para el bienestar de todas las personas y como generador de una cultura de paz. En esta línea, la UNESCO ha hecho un llamado a través de las conferencias Mondiacult para establecer un Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS 18) enfocado exclusivamente en la cultura, como parte de la agenda global post 2030. Este objetivo es esencial para asegurar que la cultura reciba la debida atención del más alto nivel de gobierno, sirva como una dimensión integradora y transversal que une los pilares existentes, y ancle la futura agenda en una cultura de la sostenibilidad.

Como miembro activo de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO, Xalapa está en una posición clave para participar de forma decidida en esta transición, co-construyendo un futuro donde la cultura se entienda no sólo como expresión, sino como derecho, motor de desarrollo y herramienta de justicia social.

4. El camino a seguir: de la deliberación a la política pública

Este conversatorio no fue concebido como un evento aislado, sino como un punto de partida estratégico, un insumo directo para la planificación a largo plazo del municipio. La relevancia del encuentro radica en que sus conclusiones, junto con las aportaciones del público asistente que participó activamente, servirán para nutrir la elaboración de tres documentos clave para el futuro de la ciudad:

• El Plan Municipal de Desarrollo 2026–2029

• El Programa Sectorial de Cultura 2026–2029

• El Proyecto Municipal de Presupuesto Cultural 2026

En un gesto que subraya la naturaleza continua del diálogo, la Dra. Lourdes Becerra, moderadora del conversatorio —y Coordinadora del Observatorio de Políticas Culturales FAUV—, extendió una invitación directa a la comunidad artística, gestores y ciudadanía en general para seguir enviando propuestas. Se informó que estas aportaciones se recibirían hasta el día viernes 21 de noviembre a través de los canales de comunicación establecidos por el observatorio, asegurando que la conversación trascendiera el auditorio. El conversatorio «Observando los Derechos Culturales» marca así el inicio de un proceso colaborativo y representa una oportunidad histórica para que Xalapa diseñe e implemente una política cultural a la altura de su vibrante comunidad creativa.

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