COHESIÓN SOCIAL CON PARTICIPACIÓN CÍVICA PARA UN MÉXICO EN PAZ

COHESIÓN SOCIAL CON PARTICIPACIÓN CÍVICA PARA UN MÉXICO EN PAZ

Por Lourdes Zamanillo

@Lula317

 

 

La reciente ola de violencia en México le ha costado al país tres trillones de pesos; lo que equivale a 17.3% del PIB o a un costo de $24,844 por persona. Desde 2008, México ha caído 45 lugares en el Índice de Paz Global, colocándolo en el puesto 144 de 162. El terrible declive comenzó en 2003 cuando el gobierno decidió atacar a la red de narcotráfico que opera en la nación. Pero si bien es cierto que en tiempo de remolinos la basura se levanta, quizá valdría la pena preguntarnos ¿de dónde salió tanta porquería en primer lugar? Es obvio que la situación que estamos viviendo como país no se generó de la noche a la mañana, sino que es sólo el resultado de décadas de rezago, corrupción y de la mala administración de los recursos nacionales. La pregunta del millón es ¿cómo recuperarnos?

El Instituto de Economía y Paz, un reconocido think-tank dedicado a investigar y analizar indicadores para medir y pronosticar la paz a nivel mundial, recientemente llevó a cabo un estudio para identificar los factores que afectan (y son afectados) por el nivel de violencia/paz que experimenta un país. Según el Instituto, hay ocho elementos centrales que favorecen o dificultan la paz:

  1. Un gobierno funcional
  2. Un sector privado íntegro
  3. La distribución equitativa de bienes
  4. El respeto a los derechos humanos
  5. Una buena relación con países vecinos
  6. El acceso a la información
  7. Un alto nivel de capital humano
  8. Bajos niveles de corrupción

Cabe recalcar que si uno de estos componentes se ve afectado, todos los pilares reflejarán el daño. Por ende, no sólo es prioritario enfocarse a mejorar una de las áreas, sino a que todas colaboren eficientemente.

En el caso de México esta tarea suena a utopía. La corrupción que corroe al gobierno le ha despojado toda funcionalidad, somos el tercer país con mayor desigualdad socioeconómica a nivel mundial y las violaciones a los derechos humanos abundan en forma de homicidios y desapariciones. ¿Por dónde empezar? Precisamente por ahí: por el mal gobierno, la corrupción y los bajos niveles de capital social que tenemos como sociedad.

México siempre ha tenido una distribución desigual de sus recursos, pero nunca antes había vivido semejantes niveles de violencia. Al analizar la geografía del crimen, es curioso notar que ésta no necesariamente está ligada a las zonas más rezagadas del país: ciudades prósperas como Monterrey han sufrido los efectos de la violencia en mayor proporción que muchos poblados terriblemente pobres. La violencia en México no está ligada con la carencia económica per se, sino a otro tipo de carencia: la cohesión social y la participación cívica.

El Instituto de Economía y Paz se tomó la libertad de realizar una correlación entre la violencia en México y los ocho factores anteriormente mencionados y descubrió que los niveles de corrupción aumentaron significativamente en el país en los últimos años. Un gobierno corrupto genera desconfianza, escindiendo el tejido social. Además, provoca una distribución de recursos deficiente y favorece el delito. Sin embargo, la corrupción sólo es evidencia de una sociedad civil laxa y permisiva; ésta no existe en contextos que inculcan la denuncia y donde la ley no sólo se predica, sino se ejerce. Un país está compuesto por sus ciudadanos.

 

Paz

 

 

 

Ilustración 1 Los países con mayor integración social tienen mayor paz (datos tomados de 162 países de 2011 a 2013). Fuente: Unidad de Inteligencia de El Economista.

 

 

 

 

La única forma de contrarrestar la corrupción es mediante la transparencia y la participación cívica. Organizaciones como la OCDE, la Unidad de Inteligencia de El Economista y la Encuesta Mundial Gallup han realizado estudios que demuestran que hay una correlación positiva entre la cohesión social de un país y la paz de más del 50%. Si queremos un mejor país hay que construirlo. Si las instituciones son corruptas, la seguridad no yace en contratar más policías o en aumentar el número de patrullas en las colonias, nace en que nos conozcamos entre nosotros y que unamos esfuerzos. Si fortalecemos la cohesión social de una comunidad, no será tan fácil pasar por alto sus leyes y el crimen no pasará desapercibido. México es nuestro. Construyamos un sentido de pertenencia.

Necesitamos una base sólida si de verdad queremos una nueva realidad. El Instituto de Economía y Paz resalta que la paz de un país está determinada por su capacidad de resiliencia. Los mexicanos aguantamos todo. Aguantamos el abuso, aguantamos la pobreza, hasta aguantamos ver cómo asesinan a nuestros hijos y nos quedamos en silencio. Basta. Usemos esa resiliencia para bien. Unamos nuestros esfuerzos y eduquemos a las próximas generaciones como ciudadanos de un país del que podamos estar orgullosos: un país conformado por personas fuertes, íntegras y en paz.

 

 

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